Acompañadas por los alumnos de 1º de Bachillerato del IES Pablo Serrano de Zaragoza, tuvimos la oportunidad de participar en la actividad financiada por el Ministerio de Educación, Rutas Científicas 2011. Nuestro centro fue seleccionado para realizar una ruta científica por las Islas Canarias. Así que el pasado 23 de octubre emprendimos el viaje hacia las Islas Afortunadas, donde pasamos una semana maravillosa visitando diversos lugares y centros de interés científico en Gran Canaria y en Tenerife. Compartimos este aprendizaje con otro grupo de alumnos procedente de Roquetas de Mar (Almería).
La experiencia fue muy positiva y muy intensa en muchos aspectos. El propio viaje constituyó un gran acontecimiento, ya que gran parte de nuestros alumnos no había viajado nunca en avión. Además, el viaje a las islas Canarias, tan alejadas de Zaragoza y uno de los principales destinos turísticos de España, hacía que todos estuvieran ilusionados e impacientes por iniciar la actividad.
Pasar una semana todos juntos, conviviendo en otros contextos fuera del propio instituto, ha sido muy interesante, ya que nos ha permitido conocernos mejor todos y aceptarnos con nuestras bondades y nuestros defectos. Hemos aprendido de alguna manera a vivir en comunidad, y nuestras relaciones, tras el viaje, se han modificado de manera sustancial.
También ha sido muy enriquecedor, realizar la ruta con otros alumnos procedentes de Almería, una provincia muy alejada de la nuestra. Tuvimos la oportunidad de conocerlos de más cerca y pudimos trabar amistad con ellos. Conocer a otras personas de otras regiones de nuestro país, tan diferentes y alejadas de la nuestra, abre horizontes, pone de relieve las diferencias entre unos y otros, y enseña a buscar puntos en común y de encuentro … . Este tipo de actividades nos ayuda a trascender de nuestro limitado entorno local y a sentirnos parte de un todo, de un país rico y diverso …
También ha sido muy edificante conocer la cantidad y variedad de centros y lugares de interés científico que hay en Canarias, de los cuales apenas sabíamos nada. De hecho, los contenidos científicos de la ruta fueron muy variados (matemáticas, biología, geología, química, física…). Quizás echamos de menos más actividades de nuestra propia materia, Física y Química, y más aún, al ser este año 2011, el año Internacional de la Química. Además, las visitas al museo de la ciencia Elder y Miller de Gran Canaria y al Observatorio del Teide se nos hicieron muy cortas. ¡Ojalá que hubiéramos podido invertir más tiempo ….!
Nos gustaría agradecer desde aquí a todos los que han hecho posible este viaje, al Ministerio de Educación, al Gobierno Canario, a Carmelo, el coordinador de la ruta en Canarias, y a nuestro guía Ángel. También estamos en deuda con nuestros compañeros de Almería y con todos los canarios y canarias de Tenerife y Gran Canaria que nos han abierto las puertas, nos han enseñado su tierra y nos han dado lo mejor de ellos mismos.
En resumen, una gran experiencia, muy intensa en múltiples aspectos y que desde luego nos ha enriquecido a todos (en lo personal, en lo social, en lo educativo ….). Estamos seguros de que se han despertado y reafirmado muchas vocaciones científicas. Y esperamos que el programa “Rutas Científicas” continúe. Os animamos a todos a que lo solicitéis: ¡ha sido realmente una experiencia inolvidable!.







Los reactores de la central de Fukushima son reactores tipo
En España, tan sólo hay dos centrales nucleares del tipo BWR. La más antigua de ellas, situada en cabecera del Ebro, es la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) que tiene un reactor BWR/3, como el reactor 1 de Fukushima, y que también entró en funcionamiento en 1971. La central de Santa María de Garoña tiene una potencia instalada 466 MWe. La segunda central es la de Cofrentes (Valencia), que tiene un reactor BWR/6 (con 1092 MWe de potencia instalada) y entró en operación en 1984.




El CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear) es el mayor laboratorio de física de partículas del mundo. Está situado en la frontera franco-suiza, muy cerca de la ciudad de Ginebra. Fue fundado en 1954 por 12 países europeos, pero hoy en día, 20 Estados Miembros (entre los que se encuentra nuestro país) financian directamente este gran centro de investigación. El complejo acoge a científicos procedentes de todos los rincones de la tierra, constituyendo un auténtico modelo de cooperación internacional al servicio de un fin común: incrementar nuestro conocimiento acerca del universo del que formamos parte, sumergiéndonos en el estudio de nuestros constituyentes más íntimos y diminutos, las partículas elementales.
Básicamente, en el CERN se aceleran partículas a velocidades muy próximas a la velocidad de la luz y se hacen colisionar en el interior de un detector para estudiar así sus interacciones, consiguiendo densidades de energía y temperaturas similares a los primeros instantes de nuestro universo primitivo (10-25 s después del Big Bang). A grandes rasgos, esta ingente obra de ingeniería se compone fundamentalmente de una sucesión de aceleradores que incrementan la energía de las partículas (llamados LINAC 2, Booster, PS, SPS y LHC) y cuatro grandes detectores que registran y analizan las partículas creadas tras las colisiones: ALICE, CMS, ATLAS y LHCb.

El autor no sólo ha sabido captar la belleza del propósito, también ha sabido fundir el arte y la tecnología, el arte y los límites del conocimiento puro. Así no sólo se recrea en la belleza y grandiosidad de la maquinaria de los aceleradores y detectores, que parecen cobrar vida a través de su objetivo , sino que también nos transmite las luces y las sombras que reflejan las mentes de las personas que participan en el proyecto.